Garantía en la compra/venta

Cada año se realizan en España millones de intercambios comerciales. La mayoría se lleva a cabo entre empresarios y consumidores, bien sea en tiendas físicas o a través de Internet. En estas adquisiciones, el vendedor y el comprador están sometidos a una regulación específica en cuanto a los derechos, la forma de pago o la garantía que, por ley, debe tener el producto.

Pero son numerosas también las compraventas que se efectúan entre particulares y, en este caso, las normas que rigen son diferentes. En este artículo se señala cómo el hecho de hacerse con un producto nuevo o usado que pone a la venta otro particular puede tener muchas ventajas, como un precio más reducido o un ahorro en determinados impuestos, pero también cuenta con inconvenientes, como un periodo de garantía más reducido.

1. Garantía en la compra/venta entre particulares

¿Qué sucede, entonces, cuando son dos particulares quienes efectúan la compraventa? Este tipo de contratos están regulados por el Código Civil. En lo referente a las garantías, en su artículo 1484, establece que el vendedor estará obligado al saneamiento por los defectos ocultos que tuviera le producto vendido, si la hacen impropia para el uso al que se la destina o si disminuyen de tal modo este uso que, de haberlos conocido el comprador, no la hubiera adquirido o hubiera pagado menos por ella.

Hay un periodo de seis meses para reclamar los defectos de un artículo comprado a un particular.

Esta obligación de responder al comprador por defectos ocultos. En estos casos, el vendedor puede optar entre desistir del contrato y abonar al comprador el dinero que pagó o rebajar una cantidad proporcional del precio. En caso de que los conociera y no los manifestara al comprador.

El tiempo que establece el Código Civil para reclamar por los defectos del artículo es de seis meses, que se cuentan desde el momento en que se entrega el producto vendido.

2. Garantía en la compra/venta a un profesional

El GPS se estropea, pero aún está dentro del plazo de garantía y vamos al establecimiento donde lo adquirimos para comunicar el fallo. El vendedor responde que debemos demostrar que el defecto es de origen, pues han pasado más de seis meses desde la compra y el fallo puede deberse a otras causas. ¿Pero no dura dos años la garantía? ¿La tienen todos los artículos? ¿En qué casos se puede aplicar y qué necesitamos para hacerla efectiva? ¿Hay varios tipos de garantía? Acontinuación tratamos de dar respuesta a estas y otras dudas de un tema que suscita numerosos interrogantes.

¿Todos los artículos tienen garantía? Sí, y basta con tener la factura

Todos los productos vendidos, tanto nuevos como de segunda mano, tienen garantía, "siempre que se trate de bienes muebles". En caso de una venta en liquidación o rebajas, "los productos tienen garantía igualmente, de modo que el cliente puede hacer valer sus derechos como en el resto de los periodos comerciales". La excepción: los productos que se vendan "con tara o defectos a la vista y cuyo precio es notablemente inferior por ese motivo, no tienen garantía".

¿Qué es la garantía? Es la protección al consumidor, durante un tiempo, frente al mal funcionamiento o defecto de lo que ha adquirido, si el origen es un defecto de fabricación. ¿Es el vendedor el que responde ante el comprador por la calidad del producto? Sí, y si surge cualquier problema con lo comprado, hay que dirigirse a la tienda On line donde se ha adquirido, o al proveedor que lo publica en este caso. Es importante tenerlo claro porque muchos proveedores, ante una reclamación, se escudan en que se acuda a la marca.

"La garantía debe hacerse valer frente al vendedor, y no requiere de un documento aparte", sino que basta con disponer de la factura de compra. Ese documento indica el producto, la fecha en la que se adquirió, los datos del proveedor y el precio pagado. Esto es suficiente para que el cliente pueda hacer valer su garantía llegado el caso.

¿Cuánto dura la garantía?

La normativa europea indica que el vendedor responde de los defectos que pueda presentar un producto durante los dos años siguientes a la fecha de entrega. Entonces, ¿por qué a los seis meses puede dejar de ser efectiva?

Solo si el defecto del producto se manifiesta durante los primeros seis meses, se entiende que el fallo ya existía antes de la venta, que no es algo que se haya provocado por el uso o desgaste. En ese caso, "salvo que el vendedor acredite lo contrario (art. 123 RDL 1/2007), el producto debe ser reparado gratuitamente o sustituido por otro".

Pasados los seis primeros meses desde la compra, "la garantía podemos decir que 'se debilita', pues la ley presume que el defecto que tenga el producto es por el uso que el cliente le ha dado". Esto significa que, en caso de que el vendedor no quiera colaborar con su cliente, "este debe ser quien demuestre que el defecto del producto existía al tiempo de la compra, por ejemplo con un informe pericial, lo cual complica la reclamación". Esto supone "una merma en el ejercicio de los derechos de los consumidores, al recaer la carga de la prueba sobre estos", incluso aunque la causa del mal funcionamiento sea obvia.

Un informe pericial puede resultar más caro que pagar directamente la reparación cubierta por la garantía

Un informe pericial, muchas veces, "resulta más caro que pagar directamente la reparación cubierta por la garantía".

Un producto tiene garantía: ¿a qué da derecho?

¿Tiene un fallo el pulsometro y aún está en garantía? Pues cuenta con dos meses para comunicar el defecto al vendedor desde que lo haya detectado. Si se demuestra que el fallo es de origen, existe el derecho a beneficiarse de la garantía del siguiente modo:

  • Reparación gratuita del producto, en cuyo caso el vendedor debe pagar mano de obra, piezas y transporte. Y es que la garantía incluye cualquier gasto, hasta el hecho de que vengan a reparar a domicilio si es preciso.

  • Sustitución del objeto adquirido por otro de idénticas características. Esta opción no es posible con bienes que no se pueden sustituir por otros idénticos y para los de segunda mano.

  • Rebaja del precio, cuando no se puede reparar el producto o si el problema continúa tras la reparación.

  • Poner fin al contrato: devolver el producto y solicitar la devolución del dinero.

¿Cuáles son las obligaciones del vendedor y el comprador?

El vendedor debe actuar conforme a la ley. Para ello, basta que haga entrega al cliente de la factura de compra. Además, es importante que el proveedor tenga un correcto servicio posventa para atender de forma satisfactoria las incidencias que pudieran surgir con los productos. "Esto es especialmente importante cuando la venta se realiza a través de Internet", pues se transmite confianza al cliente y mejora la reputación online de las empresas y proveedores que actúan conforme a la normativa de consumo, indicando los datos de contacto y agilizando tanto la comunicación.

El comprador también tiene obligaciones para poder beneficiarse de la garantía. Por ejemplo, debe tener en cuenta el etiquetado y seguir las instrucciones de montaje y de uso, "para evitar causar daño o deterioro al producto que pudiera dar lugar a la exclusión de la garantía". Además, es primordial para sus intereses conservar el justificante de la compra.

Algunos proveedores obligan también a conservar el embalaje para hacer valer la garantía, sin embargo, esto no es un requisito establecido legalmente. No obstante, "conviene guardarlo las primeras semanas, pues, en caso de averías anterior a la fecha de compra, si el establecimiento accede a la sustitución del producto por otro nuevo, será más fácil lograrlo disponiendo del embalaje original del producto que devolvemos".

¿Cómo actuar si vulneran tus derechos?

Si tenemos cualquier problema con la garantía, lo más recomendable es llegar a acuerdos amistosos con el vendedor (proveedor). No siempre es posible hacerlo, por lo que a veces hay que reclamar: primero, en la tienda on line donde se ha adquirido el producto por medio de su “Servicio atención al cliente” y, después, acudiendo a una Oficina de Consumo. Se puede recurrir también al arbitraje de consumo (siempre que el establecimiento esté adherido a este sistema) antes de llegar a la peor de las soluciones, la vía judicial.